¿Alguna vez te has preguntado qué fue de tu primer auto? ¿Aquel que compraste con tanto sacrificio y que durante mucho tiempo te ayudó a vivir inolvidables momentos? Muchos de los que leen estas líneas seguramente aún lo conservan, pero hay muchos otros que ya no lo tienen en sus manos. Pues bien, Amanda Dorset puede decirte qué se siente seguir la pista de su primer vocho.

Hace más de dos décadas, cuando era adolescente, Amanda compró, restauró y vendió su primer auto, un Volkswagen La Grande Bug del 1975. Lo increíble es que hace apenas unos meses, la vochera se reencontró con su vehículo gracias a una pequeña ayuda de Internet.

“Es lo más increíble que me ha pasado”, dice Dorset.

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Oriunda de Victoria, Virginia, EE.UU., Amanda siempre había suspirado por un vocho. Como a muchos de nosotros, el amor le vino de familia, ya que sus padres habían tenido un VW Escarabajo cuando eran jóvenes.

Un vocho especial y con mucha historia

En 1996 se enteró de que un amigo vendía un vocho antiguo y aprovechó la oportunidad para verlo. El La Grande Bug, comercializado como un modelo de lujo y uno de los últimos sedanes Super Beetle, fue uno de una línea de modelos de edición limitada con nombres coloridos como el Sports Bug, Sun Bug y Champagne Bug, con toques de lujo como un tablero con detalles en madera y un motor de fuel injection.

Cuando Dorset lo vio, el vocho todavía tenía su pintura azul metálico Ancona original y solo 77,000 kilómetros en el odómetro. Respecto a lo demás, al vocho le urgía una restauración urgente. “Era una chatarra”, recuerda Dorset. “¡Habían crecido árboles en el piso del auto!”

Pero esta vochera estaba dispuesta a enfrentar el desafío. Su padrastro incluso aceptó pagar el auto si ella podía reconstruir el motor. Afortunadamente, y para sorpresa de todos, pudo. “La cosa tenía un poco de emoción”, dijo Amanda. Entre ella y su padrastro compraron el auto por solo 125 dólares.

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El reto de restaurar el vocho

Parte de la restauración del auto contempló pintar la carrocería de color púrpura Plum Crazy, característica que le valió al vocho ser conocido como el “Pretty Purple Penny“. Durante meses, Amanda trabjo incansablemente al lado de su madre y su padrastro para arreglar al Penny pieza por pieza, reemplazando el motor del auto, el piso, las salpicaderas, asientos y muchas cosas más.

Vocho y vochera se dijeron adiós

El tiempo de Amanda con Penny fue breve pero inolvidable. Lo manejó durante ocho o nueve meses antes de mudarse a Nueva Jersey en 1999. Los años pasaron, y continuamente esta vochera se preguntaba qué había sucedido con Penny. Mientras tanto, se casó con otro vochero de hueso colorado, y los dos compraron y restauraron otros cinco autos Volkswagen.

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El reencuentro

A fines del año pasado, una amiga de la escuela secundaria le envió un mensaje con una foto de un vocho púrpura que estaba abandonado en un terreno. El VW Escarabajo aparecía en un anuncio en Facebook y estaba a la venta en una ciudad a diez kilómetros de la ciudad natal de Amanda.

Aunque en las fotos no se veía muy bien, el vocho presentaba una pintura deteriorada y muchos otros detalles que fueron inmediatamente reconocidos por Dorset quien se comunicó con el vendedor y ofreció comprar el auto al instante por 225 dólares. Lo más cómico fue que Penny tampoco se había olvidado de ella. Una calcomanía personalizada, con la leyenda de “Amanda” todavía estaba pegada en el medallón. “Cuando el vendedor se dio cuenta de que era realmente mi auto, dice: ‘tu nombre todavía está en la ventana trasera'”.

Hoy, Penny está estacionado en la casa del padre de Amanda en Green Bay, a la espera de su próxima aventura. Aún está por verse si regresará a la carretera o será una pieza estática de recuerdo. “No me importa”, dice Dorset, “mientras sea mío de nuevo”.

Fuente | Volkswagen